WINCHESTER, Inglaterra.- Pasa en las mejores familias. Roger -cuyo apellido fue protegido por secreto de sumario- fue víctima de un macabro ataque de parte de sus propios familiares, en un intento desesperado por quedarse con su fortuna. Pero, para desgracia de sus nietos e hija, la Policía logró vincular el hecho con el historial de búsquedas de Google, condenando a toda la familia a la cárcel.
Días antes de concretar el crimen, los tres cerebros del atentado hicieron preguntas específicas al megabuscador: "¿Si golpeas a alguien en la parte posterior de la cabeza con un ladrillo se muere o simplemente le sale un moratón?". Cuando las autoridades incautaron la computadora de la casa, la interrogante seguía ahí. Todo cerraba.
El plan era simple: matar al abuelo utilizando un ladrillo para impactar su cabeza. El 15 de noviembre de 2010, el anciano escuchó el grito de uno de su hija, pidiendo ayuda desde el jardín mientras fingía un desmayo. Al salir, sus nietos lo atacaron con dos bolsas llenas de ladrillos, con las que lo golpearon repetidamente hasta dejarlo inconsciente. Una vez perpetrado el delito, los que se creían entonces asesinos, llamaron a la Policía.
Roger sobrevivió a la paliza, pero se quedó con 11 heridas en la cabeza, además de la demencia senil que ya portaba desde hace algunos años. Su hija, de 49 años, fue encontrada culpable de conspiración y condenada a 17 años de cárcel, y todo, por olvidar borrar el historial de búsquedas de Google. (Especial)